En 2018 unas personas me ofrecieron una casa en Puerto Natales y yo la abrí a viajeros por Couchsurfing. Llegamos a ser 31 un 31 de diciembre. Esto es lo que pasó ahí adentro, contado con lo que dejó escrito la gente que lo vivió.
12 min de lectura·Jhonatan Matias·Publicado: noviembre 2026
287referencias
36países
15–25personas por día
31récord · 31/12/2018
600+testimonios
2018–19Puerto Natales
Sí, se escribe Hause. No es un error ni lo voy a corregir: es el nombre de la casa y así se quedó.
Lo digo de entrada porque en las referencias que me dejaron los viajeros aparece de todas las formas posibles: Jhony House, Jhony Haus, Jhonyhause, Johny's House, Jhonny Hause y hasta Jhonii Hauseee. Vicente, de Palma de Mallorca, lo pintó en la pared como Jhony House, al lado de una llama, y un blog alemán tituló su crónica “Jhonys Haus”. Cada uno lo escribía como le salía. El nombre real es uno solo: Jhony Hause.
Para escribir esto no quise contarlo de memoria. Volví a leer, una por una, las 287 referencias que tengo en mi perfil de Couchsurfing. La enorme mayoría son de 2018 y 2019, los años de la casa. Todo lo que vas a leer acá sale de ahí, de lo que tengo publicado en el origen de este diario, o de lo que yo mismo escribí en mi perfil en esa época. Cuando cito a alguien pongo sólo su nombre de pila, el país que figura en su perfil y la fecha.
Antes de la casa
Perderlo todo y salir igual
Durante diez años creí que podía con todo solo.
Tenía una empresa en Comodoro Rivadavia y trabajadores que dependían de mí. Cuando se fue mi primer supervisor no busqué reemplazo: pensé que podía cubrirlo yo. Cuando se fue el segundo, volví a pensar lo mismo. Era joven, y esa confianza fue exactamente lo que me hundió.
La empresa empezó a caerse. Después vino lo económico. Y después algo peor, que no tenía que ver con la plata.
En febrero de 2018 hice lo único que me quedaba por hacer: me fui. No sabía que, unos meses más tarde, unos desconocidos me iban a dar las llaves de una casa en Puerto Natales.
Ya venía metido en Couchsurfing: tengo perfil desde 2010. Las referencias de esos meses me muestran a mí mismo llegando a casas ajenas. Desiz, que me recibió en Argentina en febrero de 2018, escribió que llegué con mi amigo de ruta Alejandro, que en su casa había otros nueve couchsurfers y que hice “de profesor de Español, de alumno de Francés”. Otra lo resumió así:
Llegaste a casa con Ale, tu ukelele y una radio en crecimiento.
Idun · Argentina · feb 2018
La radio era Radio Couchsurfing On The World, un proyecto mío de esa época. Y en el camino también me tocó recibir: una pareja de México dejó escrito que en Comodoro probaron por primera vez el asado argentino.
Puerto Natales
Una casa que no era para mí
Llegué a Puerto Natales, en la Patagonia chilena, y lo que iba a ser una parada se convirtió en uno de los capítulos más extraordinarios de mi vida. Unas personas que creyeron en mí me ofrecieron algo impensado: una casa. En lugar de usarla para mí, la abrí a viajeros por Couchsurfing.
En mi perfil de esa época lo dejé escrito así, y no le cambio una coma:
Tener entre 15 y 25 personas todos los días en casa fue algo que, no me di cuenta, cambió a muchísima gente y a mí me transformó. El máximo fueron 31 personas en un mismo día, justo el 31 de diciembre del 2018.
Mi perfil de Couchsurfing
Natales es la puerta de entrada al Parque Nacional Torres del Paine, así que por esa casa pasaba gente que iba o volvía del trekking, mochileros, parejas, gente que viajaba sola, gente que había llegado sin planearlo. Un viajero de Ecuador la describió como “una casa abierta a viajeros en la que pueden reponer energías en el pleno centro de Puerto Natales y cerca de la costanera”.
¿Cómo era por dentro? Lo cuenta mejor Fernanda, que vivió ahí ocho días: un lugar “que es comedor, gimnasio, área de recreación y dormitorio a la vez”, con “esa particular forma de tomar una ducha en la Patagonia”. Un francés lo dijo en una línea que todavía me hace reír:
La gente cálida importa más que el agua caliente.
To · Francia · abr 2019 · traducido del inglés
La ducha merece una explicación. Una pareja que pasó en marzo de 2019 la contó en su blog: yo avisaba de entrada que ahí uno se bañaba “como hace 80 años”, calentando el agua en la pava y pasándola a un balde.
La llama que pintó Vicente, de Palma de Mallorca, con el nombre de la casa. Febrero de 2019.
De dónde venían
287 referencias, 36 países
Cada punto es un país que aparece en mis referencias de Couchsurfing; cuanto más grande, más referencias. Tocá uno para ver cuántas, o apretá Ver llegar a todos.
🏠 Puerto Natales
País
España · 48 referencias
Datos: “Datos demográficos” de las referencias de mi perfil (país que figura en el perfil de cada persona, no necesariamente su nacionalidad). Suman 284; las otras 3 no tienen país. El punto se ubica en la capital de cada país, sólo como referencia. La casa aparece marcada en el centro de Puerto Natales, no en su dirección exacta.
Un día cualquiera
Cómo funcionaba una casa con 20 personas
No había un horario escrito, pero había costumbres. La más famosa era la cena: todos los días alguien cocinaba para todos. Una viajera de China lo contó así: “todos los días había alguien que cocinaba para toda la gente”. Y Luca, que había planeado quedarse unos pocos días, se acordaba del ritual con el que se cerraba la mesa:
Un aplauso a quién ha preparado la cena, un aplauso a quién va a limpiar y un aplauso a Jhony Hause!
Luca · España · abr 2019
Los números que dan los propios huéspedes coinciden con lo que yo recuerdo. Eve, de Finlandia: “la primera noche éramos 19 personas en la casa, parecía un campamento de viajeros”. Shahar, de Israel: “al menos 15 personas todos los días”. Jose, de España: “hasta 18 personas estando yo”. Laura y Dara aprendieron “a hacer pizza para 27 personas”.
La pareja del blog lo vio así en marzo de 2019. Cuando entraron, el living estaba lleno de viajeros de larga duración: unos jugaban a las cartas, otros hacían malabares, alguien tocaba la guitarra, dos hacían yoga y en otra pieza meditaban. A las once de la noche un grupo se ponía a cocinar, se tendían dos sábanas blancas en el piso y comíamos en ronda. Eran 24 personas con dos baños chicos y una cocina, y de noche el living se volvía dormitorio: cada uno sacaba su colchoneta y su bolsa de dormir, y a la mañana quedaban apiladas en un rincón.
El acroyoga
Aparece en decenas de referencias. Lucila lo resumió: “esa noche él ofrecía a los viajeros a unirse a la práctica”. Una viajera de China escribió que no podía creer que podía “volar”.
Los tips para Torres del Paine
Mucha gente llegaba a planear la W. Eve: “llegamos a Jhonny house para recibir todos los tips para hacerlo de la mejor forma posible”. Olga, de Rusia, cuenta que le expliqué las reglas para visitar el parque.
La escalada en Laguna Sofía
Michelle, de Chile, recomendaba ir a escalar a la Laguna Sofía “aunque no sepas escalar o le tengas miedo a las alturas”. Karina salió a escalar dos días seguidos con casi 30 grados.
El cubo Rubik y los talleres
Jose se fue diciendo que terminó “con un master en el cubo de rubik, bolsa, escalada y acroyoga”. Ignacio, de Argentina, se acuerda de una terapia sonora.
La cocina como fábrica
María, de México: “unos cocinan, otros lavan ropa, algunos resuelven cubos rubik, otros afilan machetes, construyen camas, hornean pan, bailan, cocinan… y cocinan”. Leidymar se acuerda de las mermeladas.
La puerta abierta
Elena, de España: “me acogió aunque no tuviera ninguna recomendación todavía”. A Julia la acepté en el momento porque no estaba a gusto donde se alojaba.
Los huéspedes escribían en los azulejos. Abril y junio de 2019.
31 de diciembre de 2018
El récord de los 31
La noche de Año Nuevo de 2018 hubo 31 personas en la casa. Es el número más alto que tuvo la Jhony Hause en un mismo día, y lo tengo anotado en mi perfil desde entonces.
“Todo un honor formar parte de la gran familia que es la Jhony Haus y del record de los 31!”
Inés · España · ene 2019
“Mansa fiesta de año nuevo en jhonny house jaja.”
Rodrigo · Chile · ene 2019
Lo que no era
Couchsurfing no es un hostel
Esa frase la tenía en mi perfil, y también otra: “si leíste mi perfil sabrás que no aceptaré gente por un día”. Quería que la gente se quedara a convivir, no a usar una cama gratis. Algunos lo notaron enseguida. Lucila escribió que yo era “estricto con sus reglas, lo cual nos parece muy bueno, eso hace que todo en su hogar funcione bien”. Enrico, de Italia, lo dijo más corto: “su casa es como si fuera la tuya si cuidas de ella”.
Tampoco se cobraba. El agua, la luz y el gas los pagaba yo, y cuando una viajera me propuso poner una alcancía para propinas le dije que no: estoy convencido de que lo que doy me vuelve cuando viajo. Ella lo dejó escrito en su blog, y agregó que a cambio cada noche me cocinaban platos de todo el mundo, y que con eso me alcanzaba.
Y no era para todo el mundo. Lo mejor es que lo diga alguien que estuvo una sola noche:
Éramos 17 personas en la casa. Así que tiene lo bueno y lo malo: si querés dormir una noche entera antes o después de una caminata larga, este no es tu lugar.
Dylan · Estados Unidos · ene 2019 · traducido del inglés
También es verdad que yo trabajaba mucho. Varios lo anotaron: Enrico se quedó más de diez días y escribió que no compartimos tanto tiempo porque me tocaba trabajar; a Adriano, de Brasil, lo recibieron “otras personas” de la casa. Por eso la casa funcionaba aunque yo no estuviera.
Los que se quedaban
Vicente y la casa que se armaba sola
Con el tiempo, algunos viajeros se quedaban meses. En agosto de 2019 Daniel escribió que en la casa vivían “Vicente, Cristofer, Agustín y el parce Pachayaku, quienes hace ya varios meses están desarrollando proyectos personales”. Vicente es de Palma de Mallorca y fue el que pintó en la pared la llama con el nombre de la casa. Aparece en muchísimas referencias como anfitrión a la par mía, y en un video de una cena de marzo de 2019 se presenta así: “llevo dos meses en Natales, en la casa de Jhony”. Laura, de España: “¡Tanto Jhony como Vicente son unos anfitriones increíbles!”.
Koldo, del País Vasco, pidió quedarse cuatro días y se quedó casi un mes: armó un compost, pintó puertas, salió a buscar verduras para reciclar. Y no era el único: en un video que grabó después, Koldo cuenta que entre todos lijaron y pintaron ventanas y puertas, y que un ingeniero austríaco, con unos argentinos, armó con madera una pasarela que unía dos partes de la casa. Cuando una casa llega a ese punto ya no es de uno. Hanna, de España, lo dijo con una frase que me la quedo:
La magia que has creado con cuatro paredes y las personas que están dentro de ella.
Hanna · España · feb 2019
Por eso una pareja de Colombia escribió que “él y la familia de Jhony Hause” les dieron una mano, y no él solo. Y por eso Lucila, desde El Calafate, contaba que “la Jhony house ya es muy famosa en Puerto Natales”.
Cerrar el ciclo
Termina tu ciclo y salí a comerte el mundo
En mayo de 2019 Fernanda me dejó escrito algo que no era un elogio sino una orden:
Termina tu ciclo en Natales y sal a comerte el mundo, que aún lo tienes pendiente, no esperes un empujón para saltar.
Fernanda · mayo 2019
En julio de ese año ya era ella la que me recibía en Santiago. Los viajeros me escribían cosas como “te deseo que algún momento puedas seguir tu viaje” (Karina, Alemania) o “si decides abrir una Jhonys hause en España avísame” (Hanna). La casa tuvo su tiempo, y yo volví a la ruta.
Años después la gente seguía acordándose. En 2022 Karla me dejó una referencia que empieza: “lo conocí en Puerto Natales en Chile, en la ‘Jhony House’, en abril del 2019”. En 2023 Amalia, en Chile, me recibió una tarde antes de seguir viaje a Roma. Hoy vivo en Italia, vine por mi bisabuelo, y este diario nació de todo eso.
Si tuviera que elegir una sola frase de las 287, me quedo con la de Eduardo, de Argentina:
Algún día los hijos de mis hijos sabrán de la casa de JHONY HOUSE.
Eduardo · Argentina · sept 2019
Lo que contaron ellos
Tres miradas desde afuera
Las referencias me las escribían a mí. Pero hubo gente que contó la casa para otros, en sus propios canales, sin que yo se lo pidiera. Las volví a encontrar casi siete años después y las dejo acá, cada una con su link.
Rueda Libre Argentina · video · 15 mar 2019
Una cena con viajeros
Una noche grabaron la cena: cada uno se presenta y cuenta por qué viaja. Ahí está Vicente, ahí está Koldo, y ahí estoy yo, con 30 años.
Llevo dos meses en Natales, en la casa de Jhony.
Vicente · España (Mallorca)
Descubrir que el mundo es muchísimo más bueno de lo que nos tienen contado.
Koldo llegó en una moto que se le había vuelto a romper. Los primeros cuatro días yo no aparecía y llegó a pensar que mi perfil era una broma. Después cuenta lo que hacía la gente con la casa, y de paso tira un chiste sobre argentinos y vascos que no voy a arruinar contándolo.
No se la destrozamos. Es más: la gente que llegaba a esa casa, yo incluido, se la arreglábamos.
Una pareja que viajaba despacio se quedó en la casa en marzo de 2019, antes y después de hacer la W. Dejaron sus cosas en lo de Jhony para ir al parque, y lo que más recuerdan del viaje no es el parque.
Volver se sintió como llegar a casa.
slowaround · traducido del alemán
El recuerdo que más nos queda es la convivencia tan cálida en lo de Jhony.